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¿Se acaba el ascenso y descenso en el fútbol colombiano?

En la Asamblea Extraordinaria de la Dimayor, se discutirá la posibilidad de crear una ‘Superliga’ con 26 equipos.

Aunque no se sabe si la propuesta tendrá el visto bueno de la dirigencia de los 36 clubes afiliados a la Dimayor, se está cocinando la propuesta de ampliar la Liga a 26 clubes, en un modelo similar al del fútbol argentino.

La dirigencia del fútbol colombiano olvida, que la B ha sido cuna de importantes jugadores como Iván Ramiro Córdoba, Mario Alberto Yepes, Carlos Bacca, Giovanni Moreno, Teófilo Gutiérrez, James Rodríguez y Radamel Falcao García, que de no ser por la oportunidad del fútbol de ascenso quizás nunca hubieran jugado fútbol profesional ni hubieran brindado las alegrías a los colombianos con la camiseta de la Selección Nacional.

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Sin embargo, es justo admitir que la B ha tenido muchos pecados, principalmente por la inestabilidad de sus clubes que dependen en más de una ocasión del político de turno para sobrevivir por la falta de afición, e incluso por el desinterés de la empresa privada.

No solamente la presencia de América de Cali, también la llegada de Postobón como patrocinador principal, y en adelante, hicieron que la segunda categoría profesional cobrara mayor relevancia y visibilidad mediática.

Si se hiciera realidad la propuesta, la B quedaría prácticamente muerta al quedarse solo con 10 equipos, puesto que Dimayor en más de una ocasión ha manifestado que no está interesada en abrir más cupos en el 2018 para aspirantes como son la Gobernación de Nariño (Tumaco) y las desmovilizadas FARC que tendrían su equipo Paz Fútbol Club en Apulo (Cundinamarca).

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Una Superliga de 26 equipos premiaría injustamente a los equipos históricos que se han quedado en la B como zona de confort, es el caso de los seis socios Dimayor que llevan varios años en el descenso como son: Unión Magdalena (12 años), Deportivo Pereira (6 años), Real Cartagena (5 años), Deportes Quindío (4 años) Cúcuta Deportivo (2 años) y Cortuluá (recién descendido).

Quedaría en el auténtico limbo el futuro de 10 clubes (excepto el ascendido Itagüí Leones) que no son socios Dimayor, a los que infamemente en más de una ocasión les dicen peyorativamente ‘equipos de garaje’, pero que cuentan con su estructura y motivaciones para jugar fútbol profesional: Atlético FC; Barranquilla FC (filial del Junior), Bogotá FC, Fortaleza CEIF, Llaneros, Orsomarso, Real Santander, Tigres, Universitario de Popayán, Valledupar FC.

Recomendaciones de FIFA y casos internacionales

Internacionalmente, la FIFA ha recomendado a las federaciones nacionales que tengan ligas con máximo 20 clubes, y un sistema definido de ascensos y descensos con mínimo tres divisiones profesionales. Al no ser vinculante, hay excepciones sui generis como la de Argentina ampliamente mencionada, que llegó a tener 30 equipos en Primera División y paulatinamente va en retroceso.

Una Liga gigante no necesariamente es sinónimo de calidad futbolística, pero sí de negocio, como es el que muy bien han armado en la MLS de los Estados Unidos, país que curiosamente no clasificó al Mundial de Rusia 2018. En la actualidad son 22 clubes, en 2018 se unirá Los Ángeles FC, y en 2019 se espera la llegada del Miami FC de David Beckham, sumado a otros dos clubes tras 2020 convirtiéndose en una Superliga de 26 equipos, pero con muchas dudas frente a las divisiones de desarrollo y sus futbolistas novatos que debutan a los 24 años.

Sin embargo, hay países que han preferido mantener sus ascensos y descensos con un número de clubes élite como son Rusia (16), Portugal (18), Chile (16), Perú (16), Paraguay (12) y Uruguay (16).

Fortalecer la materia prima

El debate está sobre la mesa, pero el análisis no puede dejar de lado la posibilidad de ampliar el mercado de fútbol profesional en Colombia con la necesaria creación de una Primera C profesional, diferente a la que existió manejada por Difútbol hasta comienzo de la década anterior.

La base existe para crear una Primera C profesional y así darle nivel competitivo a la B y sus clubes ‘confort’, además de generar una buena vitrina a miles de futbolistas de categorías menores que en los últimos años se han formado en los torneos Federativos Sub-20, como el que ganó Equidad el domingo anterior, en el que participan 120 clubes.

Ciudades capitales como Yopal, Florencia, Quibdó, Riohacha, Sincelejo y San Andrés, e intermedias como Tumaco, Ocaña, Guarne, Turbo, Buga, Cartago, Pamplona, Sogamoso, Caucasia y Maicao, entre otros, han sido sedes o en la actualidad tienen algún interés de albergar fútbol profesional. Ampliando la oferta gana el espectáculo, se mejora en nivel competitivo y se pueden generar muchas oportunidades de empleo para futbolistas, entrenadores, periodistas, y hasta para las personas que venden comida y bebida en los estadios.

Para un mejor fútbol, hay que generar más oportunidades, en vez de subyugar el profesionalismo a 26 clubes de élite.

José Gabriel Celis

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